26 de marzo de 2008

Él (III)

Como siempre, como antes, su llamada telefónica me toma por sorpresa. El tono de su voz, inconfundible, me inunda completamente, llenándome de un pueril nerviosismo y provocando algunos balbuceos incontrolables. Deseo preguntarle tantas cosas, a un mismo tiempo, que no puedo evitar que las palabras tropiecen contra mis labios en su loca carrera por ser expresadas. Puedo imaginar su disimulada sonrisa, ya seguro del efecto que provoca. Siempre ha sido así. Antes ha sido así.

Me cuenta que ha estado en Río Verde, que todo ha salido bien; disfrutó de unas agradables vacaciones, como los demás. Le pregunto si recibió mi mensaje de texto. Al principio duda, confundido, luego logra recordar y comparte un escueto “sí”. Intuyo, más allá de lo que me dice; alcanzo a leer entre el claroscuro, en lo que no menciona, en el sobreentendido. Ésta ha sido desde el inicio nuestra particular forma de expresarnos. Hacemos uso de silencios, de evasivas, de tonalidades y timbres de voz. Creo que lo disfruta tanto como yo. Me gusta pensar que es así. Y al igual que otras tantas oportunidades, la curiosidad de conocer la causa de su llamada desaparece entre las frases; mientras dura nuestra charla, eso no es relevante, carece de importancia. Así, entonces, voy armando el nuevo rompecabezas con los fragmentos ofrecidos: recibió mi mensaje de texto, pero la ausencia de respuesta se debió a que viajaba en plan familiar. Estaba con su esposa, su hija; incluso con su padre y su tía. También un par de amigos de cacería. Quizás demasiadas personas alrededor. ¿Cómo apartarse para poder llamar? Pero todo queda explicado hoy. Y ni siquiera está en Caracas, es desde Higuerote donde me está llamando. Asuntos de trabajo, dice. Pareciera como si necesitara alejarse de la cotidianidad para poder comunicarse, relajarse en escenarios anónimos y seguros.

Aún así, me tranquiliza estar en su pensamiento. Tuvo que pensar en mí antes de tomar su teléfono. ¿Qué pensaba? ¿Qué imágenes logró convocar mi nombre? ¿Por qué se siente motivado a querer saber de mí frecuentemente? Son preguntas recurrentes que sobrevienen después de cada conversación. La mayoría de las veces decido que ninguna tiene verdadera importancia. Lo que permanece es el sonido de su voz, el eco vibrante y profundo de su voz. Pareciera que lo demás es circunstancial. Irrelevante. ¿En qué me ayudaría conocer las respuestas? ¿Qué cambiaría en nuestra ambivalente dinámica?

A pesar de todo, sé que le cuesta hacerlo. Un hombre como él, tan parco, tan directo, carente de artificios, seguro encuentra difícil hacer una llamada por cortesía, por mero convencionalismo social. Me lo ha dicho. Es un individuo acostumbrado a no andarse por las ramas, a llamar las cosas por su nombre, a no perder el tiempo con nimiedades y frases hechas. Yo no soy un cliente al que debe convencer con un discurso ya casi de memoria; tampoco le brindo la seguridad que encuentra entre sus amigos, esos con quienes disfruta discutiendo temas comunes. No. Soy un simple conocido. Un misterio. Un enigma que parece acosarlo y tentarlo a un mismo tiempo. Lo irónico es que el asunto funciona en ambos sentidos. ¿Qué puede, entonces, decir de mí? “Tengo un amigo homosexual al que llamo por teléfono una o dos veces al mes”. ¿Qué tal suena eso? O “mi esposa no lo sabe, mis amigos lo ignoran y no me gusta (no me siento cómodo) hablar de ello”. Si sabe de mi atracción (porque tiene que saberlo), ¿por qué insiste? ¿No sería más prudente tomar distancia, alejarse? Pero no, se mantiene allí, como volando en círculos, esperando por algo indescifrable.

Me deja saber que han ido de cacería, contándome qué y cómo ha ocurrido todo; en determinado momento recuerda nuestra propia aventura nocturna en El Barrial y ambos reímos. También dice que su hija disfrutó mucho, saltando de un lado al otro y siendo el centro de atención: era la única niña del grupo. Habla de su amigo, ése que alguna vez me presentó en la finca. Menciona que nunca salió de la propiedad, evitando exponerse al bullicio y el aglomeramiento existente en el conocido balneario. Pero a su mujer sólo la nombra una vez, al comienzo, cuando aclara con quién andaba y sus circunstancias. No me impresiona; he descubierto que no hay empeño de su parte por traerla a colación. Si puede, elude hablar de ella; nunca lo ha hecho. Él no hace ningún esfuerzo, y yo no insisto. Es un acuerdo natural, cómodo y tácito entre nosotros. Presumo que sonaría terriblemente hipócrita si me ocupara por saber de ella. Además, no sería cierto. Lo único que me importa es él; ¿por qué gastar tiempo tocando un tema sobre el cual ninguno de los dos desea tratar? Ella está allí, siempre va a estar allí; sabiendo eso, podemos dejarlo atrás y ocuparnos en asuntos más interesantes.

- ¿Qué hiciste? –indaga.
- Me quedé en casa, escribiendo.

Existe un dejo de confianza, de extraña intimidad. Nuestra relación funciona bien así; aunque ignoramos hacia dónde puede conducirnos nuestra ambivalencia, la disfrutamos. Probablemente, si no existieran los matices, las sombras, me sentiría pronto aburrido, perdería el estímulo. Lo más lógico sería definir nuestros criterios, aclarar qué es lo que queremos… Pero perderíamos la magia, el misterio; ya no sentiríamos que nos envuelve este deleite particular, esta seducción que se comporta como el flujo y el reflujo del mar. Va y viene. Va y vuelve a venir. Es sincrónica y recurrente. Mi neurosis me impele a dejar todo como está, a no intentar fracturar nuestra peculiar simbiosis. Si descubro su significado, perderá todo su atractivo.

No. Me siento, escribo, y sé que, entre página y página, otra llamada volverá a sorprenderme. Como antes. Como siempre.

17 comentarios:

Luis Pedro Villagrán Ruiz dijo...

Saludos, LuisGui.
Me encanta cuando pasas visitando mi blog. Es un honor.
Te envío un fuerte abrazo desde Guatemala.

gustavo dijo...

no sé si es real o es fruto de tu imaginación, pero este relato me genera una extraña sensación interna, no sé cómo explicarlo pero transmites mucho en este post. saludos.

Luis Guillermo Franquiz dijo...

Luis Pedro: el honor es mío. Tus visitas, así como tus poemas, son un verdadero soplo de brisa fresca. Abrazos venezolanos para ti.

Gustavo: La historia, así como sus dos entregas previas, es real. ¿Tristemente real? Espero que esa extraña sensación de la que hablas, no haya sido desagradable.
Gracias por detenerte aquí.

NeoGabox dijo...

Los juegos de seducción y las delicadas trampas que tienden entre los implicados, más allá de las inclinaciones sexuales, del deseo, y las necesidades, el misterio de una pareja, una atracción que no tiene razón, donde la realidad queda relegada a un segundo plano, la pareja actual, el trabajo, todo forma parte del simple bullicio, pero siempre queda el peligro de no saber bien a lo que se está jugando y las posibles consecuencias, de quitarse las máscaras y descubrir las verdades...

Me encantó tu escrito Luisgui...
Que deinitivamente despierta un extraño sentimiento...

"Saludos Monocromáticos"

nickjoel dijo...

Luis es extraño, es agradable, esta latente en mi mente, y siento que esta lectura será un recuerdo indeleble...... Es como una mezcla de seduccion y nostalgia, asi lo veo. Como una mezcla de sentimientos vagos y al mismo tiempo exitantes. Es como ese deseo por algo desconocido, por algo que aunque sabemos es malo nos atrapa mas y mas. O esos deseos furtivos por cosas que anhelamos y no paramos hasta que las conseguimos.

Demasiado complejo, ese mundo de sentmientos por el que los seres humanos nos desenvolvemos, pero tambien sin lugar a dudas es un mundo maravilloso.

Un abrazo
que dios te bendiga my brother

Lol V.Stein dijo...

bonito, sutil... muy sutil, muy bien transcrito, tanto que casi me llega a tocar los labios a medida que leo. Y a la vez, es como si lo hiciera en voz alta, como ocurre con la escritura buena.

Es muy cercano a mí, gracias por seguir ahí

besos

Luis Guillermo Franquiz dijo...

Neogabox: Ciertamente es un intercambio lúdico. Creo que allí radica su esencia. ¿Bien o mal? No lo sé. Parece que optamos por conservar las máscaras.

NickJoel: Como bien dices, esta ambivalente relación es una mezcla de muchas cosas complejas. Prefiero que sea así; como ya dije, lo simple me aburre: así soy de neurótico.

Mi querida Lol: Celebro que te haya gustado. Gracias por tus palabras. Te debo un par de visitas. Soy yo quien debe estar agradecido por tu constancia. Besos.

Juan Luis Urribarrí dijo...

Hermano, creo que hay algo entre Él y tu que, aunque parezca indesifrable, es un sentimiento claro. El juego de situaciones y circunstancias excita, no lo niego. Sé lo que es vivir encima de una línea intermedia queriendo pasar al otro lado. Creo que la sensación de la que hablan otros comentaristas tiene que ver con tu maravillosa capacidad de imprimirle emociones a tus escritos. Esa técnica tuya de hacer vibrar con las letras, al punto de llevarnos, a los lectores, a sentir lo que tu sientes. Excelente, poeta.

Un abrazo.

Saludos desde mi Cantina

Aurora Pinto dijo...

Excelente texto, Luisgui, dejas una intriga que promete muchas segundas partes a esta historia.

Cariños,
Aurora

Arquitecturibe dijo...

Comence a leer... y me indentifique... y comenzó a generarse un vacio inmenso que dejan los recuerdos en la boca del estomago cuando se mudan al cerebro.... me vi a mi mismo en lo que escribiste... me vi con una amistad similar.... me vi fascinado por tu luz.
...por otro lado...Al igual que a todos mis amigos quiero ofrecerte excusas por mi tardanza... pero aunque fue tardanza te aseguro que no fue lejanía.
Todo por los muchos virus que vuelan por ahí.
Saludos desde mi lejana galaxia en recuperación.

sergio dijo...

Luisgui:

Extraña situación la que te toca vivir. Supongo que también para ÉL debe serlo.

Igual, por más rara que sea, si no causa dolor, merece ser vivida. Y si lo causa, también. Peri Rossi dice que hay cosas que son muy dañinas para el escritor pero útiles para su escritura. Es un poco masoquista -y terrible-, pero es probable que posea su cuota de verdad.

No me queda sino desearte que vaya bien en la vida y si no es así, pues ojalá el futuro depare un buen relato -otro-.

VALENTIN dijo...

Ups, sin comentarios, jejeje!!! Pasando por tu espacio a dejar saludos.

Hasta pronto!!!

El Castor dijo...

Ciertamente hay una emoción. Es él, es su voz, si me llama es porque piensa en mí. Otra cosa es que una situación así dé para mucho y no es fácil permanecer expectante sin forzar la situación.
Saludos.

nickjoel dijo...

paso a dejarte saludos
dios te bendiga brother
un abrazo
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sigue creando, sigue regalandonos maravillas....

Profana dijo...

Uy, que post tan bueno, qué forma de hacernos vivir lo que te acontece. Sin embargo, dices que es muy directo y te sigo viendo en la duda de lo que realmente sucede...

... me encantó tu forma de escribir!

Disfruté muchísimo leerte.

Slds.

Anónimo dijo...

Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Vinho, I hope you enjoy. The address is http://vinho-brasil.blogspot.com. A hug.

Fabián Aimar (faBio) dijo...

Vaya complejidad de sensaciones y situaciones. Excelente post. llegue hasta aquí rastreando amigos.
Buen blog, tio
saludos